Sorpresas de pascua del COVID-19

Después de varios meses sin inspiración, cansado y ocupado en otros temas, decidí volver a escribir un texto que no fuera sobre deportes. Personalmente lo consideré como un reto, ya que me he sentido un poco oxidado y carente de ideas, pero platicando con mi amigo Chévez, decidí intentarlo nuevamente, más que todo por la nostalgia que me quedó de por vida luego de renunciar a la revista que tanto amé y que considero mi segundo hogar.

 

La cuarentena y encierro obligatorio, el crecido consumo de cerveza (solo de litro va, como buen bolo) y la soledad me han obligado a retomar diferentes prácticas, como leer mis libros viejos, entre los que desfilan nombres como Franz Kafka, Gabriel García Márquez, Rubén Darío, entre otros y no pude evitar sentirme contagiado (mal momento para usar el término, pero ya qué) nuevamente por esa necesidad de plasmar mis pensamientos en un texto.

 

Últimamente, dentro de todo el caos causado por la pandemia he optado por obviar las notas negativas, más que todo por bienestar mental, para centrar mi atención en un tema que siempre ha sido importante en mi vida, la conciencia ambiental. Desde muy pequeño he sido fan de todos los documentales de sir David Attenborough, uno de los más grandes naturalistas de la historia reciente y he tenido presente las grandes repercusiones que trae consigo la existencia del ser humano al mundo.

Sir David Attenborough. Créditos: BBC

Es por eso que decidí contarles un poco sobre lo que he leído, para que dentro de toda la catástrofe que trajo consigo el COVID19, podamos ver un poco de luz y pensar que nada en esta vida, es en su totalidad negativo.

 

‘’Súper Año para la biodiversidad ‘’ ¿Verdad o falsa promesa?

 

Vale la pena recordar que el presente año fue catalogado como un ‘’súper año’’ para la biodiversidad por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Múltiples cumbres y reuniones están programadas para este año, con el objetivo de evaluar avances en los compromisos ambientales adoptados con los países miembros de la ONU, para proteger ecosistemas que se encuentran desatendidos o al borde del colapso.

El 2020 era llamado a ser el ”súper año ” de la biodiversidad. Créditos: Pinterest

El 2020 era, en esencia, un año clave para el planeta pues debía marcar el inicio de las acciones que permitirían alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, también conocidos como ODS, para el año 2030. Los países miembros de la asamblea general de la ONU debían presentar diversas estrategias para lograr reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2030 y llegar a tener cero emisiones para el año 2050. Con esto, se buscaría que la temperatura del planeta no se eleve por sobre los 1,5° C respecto al período preindustrial.

Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, advirtió que, de no lograrlo, el cambio climático provocaría un efecto dominó en cada gran desafío que enfrente la humanidad y alrededor un millón de las casi ocho millones de especies de animales y plantas se verían en un peligro de extinción irreversible.

 

Un respiro para el planeta

 

El aislamiento social y la reducida movilidad de las personas, ha generado que muchas de nuestras actividades que afectan directamente el aire, agua y la biodiversidad, se hayan detenido abruptamente.

 

Una vasta mayoría de las grandes industrias a nivel mundial han estado operando de manera reducida, de la misma forma que la circulación de aviones (a excepción de Estados Unidos) alrededor del mundo ha sido escasa. Gracias a esto, se han reportado notables mejoras, que muchos nunca hubiéramos creído que íbamos a presenciar. Países como China, Italia y Perú, mostraron por medio de imágenes satelitales que las concentraciones de dióxido de carbono en sus principales urbes se redujeron hasta en un 60% con respecto a sus valores habituales.

 

De la misma forma, las concentraciones de gases correspondientes al efecto invernadero y demás contaminantes atmosféricos también se han reducido de forma considerable las últimas semanas, como consecuencia de la reducción de emisiones de gas por parte de la industria y todo tipo de transporte. La calidad del aire ha mejorado considerablemente y los niveles de ruido han disminuido, trayendo consigo el canto de diferentes especies de aves y avistamientos de animales que vivían prácticamente recluidos por nuestra culpa.

 

Diversas imágenes de la Agencia Espacial Europea, han mostrado la disminución de las emisiones de dióxido de carbono en los últimos tres meses, dejando en evidencia que, con el cierre parcial de las grandes industrias, la contaminación en la atmósfera ha bajado a niveles que nunca creímos presenciar.

 

Disminución de dióxido de carbono en europa de enero a marzo. Créditos: Agencia Espacial Europea

 

Nueva vida en el agua

 

Luego de que gran parte del mundo se haya visto obligada a realizar cuarentena, han ocurrido avistamientos de especies en espacios marítimos y acuáticos. Los delfines han reaparecido en puertos que normalmente son altamente transitados y los canales de Venecia, gracias a la poca afluencia de lanchas y góndolas han generado que los sedimentos y contaminación se depositen en el fondo de los mismos y, con el agua menos turbia, ahora se pueden ver diferentes especies de animales marinos que viven allí.

 

Esta mejora temporal por la reducción de procesos industriales y de transporte masivo está causando que los químicos en los mares, ríos y lagos y disminuyan, y afecte positivamente la calidad de vida de animales marítimos.

 

Fauna salvaje, gran beneficiada por la pandemia

 

Quizá el tema más contrastante en términos ambientales es la biodiversidad y ha quedado plasmado en imágenes que han recorrido el mundo. Cientos de animales de diferentes especies se han visto en espacios que normalmente son inhabitables, como centros de ciudades y monumentos dentro de los sectores urbanos. Los animales han aprovechado la ausencia de los humanos alrededor del mundo y hemos podido presenciar osos, jabalíes, zorros y hormigueros, por nombrar algunos.

 

Estos son animales que suelen habitar cerca de las ciudades, pero se han adaptado de tal forma que nunca sean vistos por los humanos en el día a día, mucho menos establecer contacto con construcciones o personas. Lamentablemente en Guatemala hemos desobedecido de tal forma la cuarentena, que no se ha registrado el avistamiento de ninguna especie cerca de los sectores urbanos, más que aves en las orillas de la ciudad.

Se han visto jabalíes en las calles de Roma. Créditos: Redes Sociales

Por otra parte, la prohibición temporal del comercio de fauna silvestre impuesta por
el gobierno chino para combatir el coronavirus, ha sido un respiro para algunas especies de animales amenazados, ya que en este país se consumen múltiples especies de fauna salvaje, ya sea como alimento o como medicina tradicional, siendo muchas de estas especies catalogadas con un grado alarmante de vulnerabilidad por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Según datos publicados por la ONU, el tráfico ilegal de fauna silvestre genera alrededor de 20,000 millones de dólares al año y es el cuarto negocio ilegal más grande del mundo, luego del narcotráfico, el tráfico de personas y la falsificación de documentos.

 

Esta prohibición se ha establecido en China debido a que muchas infecciones emergentes en humanos tienen su origen en el consumo de especies salvajes y con pocos o incluso nulos procesos higiénicos.

La venta de animales salvajes para el consumo ha sido prohibido momentáneamente. Créditos: http://www.portalveterinaria.com

Según Ben Embareck, representante del Departamento de Nutrición y Seguridad Alimentaria de la OMS, estamos entrando en contacto con nuevas especies silvestres y sus hábitats que antes no se producían. Esto desencadenó una nueva serie de enfermedades vinculadas a virus, bacterias y parásitos desconocidos hasta ahora.

 

No todo son buenas noticias

 

No se ha descartado por completo que ciertas especies de animales cercanas al ser humano puedan sufrir directamente por el COVID19. En países africanos, algunos parques nacionales donde habita el gorila de montaña, han decidido cerrar sus puertas a los visitantes durante algunos meses. Los expertos temen que el virus sufra mutaciones y pueda llegar a estos grandes primates en grave peligro de extinción por tratarse de una especie muy similar a la nuestra, y considerando que han existido muchos casos en los que diferentes virus han circulado entre primates y humanos.

Gorila de montaña. Crédito: http://www.rtve.com

 

¿Qué pasa con los problemas ambientales ya existentes?

 

Se teme que por la pandemia del COVID19, se desvíe aún más la atención en relación a problemas ambientales como el cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, el acceso a agua potable y el saneamiento. En países como Guatemala existen múltiples enfermedades como el dengue, que también cobran muchas vidas año con año. Sin embargo, el interés hacia erradicar este tipo de enfermedades puede verse disminuido (si es que en algún momento existió) por focalizar todo los esfuerzos y recursos económicos en combatir el Coronavirus.

 

¿Qué vendrá luego de la crisis?

 

Personalmente, considero que todos los efectos positivos en temas ambientales que trajo consigo la pandemia, serán transitorios y probablemente desaparezcan en cuanto todos regresemos a nuestras actividades diarias. Lo hemos visto luego de las principales recisiones económicas en el pasado, y es muy posible que los niveles de contaminación sean mayores, pues las industrias querrán recuperar el tiempo y dinero perdidos a causa de la inactividad.

 

Quisiera, desde el fondo de mi corazón, que esta crisis nos sirva de lección para entender de una vez y por todas, que sacrificamos la biodiversidad y existencia de miles de especies de fauna y flora por nuestros modelos de ‘’desarrollo’’. Quiero creer que esto servirá para innovar en temas de protección de ecosistemas y podamos entrar en paz con la vida salvaje, cambiando nuestro enfoque y prioridades, aunque todo suena como un simple sueño.

One thought on “Sorpresas de pascua del COVID-19

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  1. Me gusta el enfoque que le da al artículo, la redacción y los ejemplos que usa bro. Fijo todo esto que pasando va servir para cambiar la forman de pensar de muchos empresarios y maneras de producir sin dañar el medio ambiente.

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